En un contexto económico marcado por la desocupación de locales comerciales, el aumento de los costos fijos y la necesidad de dinamizar el comercio minorista, la firma Arenas Ochoa Abogados S.A.S. destaca la importancia del contrato de cuentas en participación, una figura jurídica consagrada en los artículos 507 a 517 del Código de Comercio y que hoy se posiciona como un mecanismo eficiente para reactivar inmuebles y generar nuevas fuentes de rentabilidad.
De acuerdo con el análisis de nuestro equipo de derecho comercial, este contrato permite que el propietario de un local —frecuentemente afectado por la falta de arrendatarios y los costos derivados del predial, administración y servicios— se asocie con un comerciante que sí tiene la experiencia, el conocimiento y el establecimiento de comercio listo para operar. En este esquema, el comerciante actúa como socio gestor, visible ante proveedores, clientes y autoridades, mientras que el dueño del inmueble participa como socio oculto, aportando su local y recibiendo una parte de las utilidades del negocio.
Esta colaboración, además de distribuir riesgos y responsabilidades de manera equilibrada, evita la necesidad de un contrato de arrendamiento tradicional, lo cual reduce la presión financiera inicial sobre el comerciante y mejora la viabilidad del negocio. El modelo permite, incluso, disminuir el precio final de los productos, al no tener que incorporar el canon de arriendo dentro de los costos fijos, un factor que históricamente encarece bienes y servicios en sectores como gastronomía, comercio al detal o servicios especializados.
“La cuentas en participación es un instrumento jurídico subutilizado en Colombia, pero de enorme potencial para propietarios y emprendedores. No crea persona jurídica, no requiere registro en Cámara de Comercio y ofrece una estructura flexible para impulsar actividades comerciales con menores barreras de entrada”, señala el equipo jurídico de Arenas Ochoa Abogados.
Entre sus características principales, el contrato se destaca por ser consensual, típico y de tracto sucesivo, lo que facilita su adaptación a diversas actividades económicas. El socio gestor administra y opera el negocio en su propio nombre, mientras el socio oculto contribuye con el bien inmueble o recursos convenidos y participa de los resultados económicos sin exponerse a responsabilidad directa frente a terceros, salvo que revele su condición.
La firma resalta que, adecuadamente estructurado, este esquema puede revitalizar zonas comerciales deprimidas, apoyar a nuevos emprendedores, disminuir tasas de desocupación y aumentar la productividad de inmuebles actualmente subutilizados. Además, es un mecanismo idóneo para emprendimientos gastronómicos, tiendas de barrio, peluquerías, panaderías, comercio de ropa y servicios locales, entre otros.
Arenas Ochoa Abogados continúa liderando la asesoría jurídica especializada en modelos de colaboración empresarial, derecho comercial y estructuración contractual, promoviendo herramientas legales que permiten dinamizar la economía regional y ofrecer alternativas innovadoras para la reactivación comercial.
Para más información o para recibir asesoría en la estructuración de este tipo de contratos, los interesados pueden contactarse directamente con la firma.





